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Vals de los ángeles sin alas


Unas cartas, cortos mensajes secretos, atraviesan una historia en la que participan unos personajes en dos tiempos históricos, que casi se tocan en la distancia cronológica. Un paralelismo destaca en el desarrollo de esta novela: la fundación de un pueblo del sur de Venezuela –en pleno desarrollo de las guerras a través de las cuales se alcanzó la independencia– por un grupo de hombres y mujeres que buscaban un futuro cierto, y la confirmación de un presente en el que una tiranía agobia a los descendientes de aquellos fundadores y la de un escritor francés que destaca como uno de los protagonistas de las cartas que cruzan el océano hacia y desde Francia, amparadas por un barbero que se ha ganado la confianza de las autoridades, que mantienen preso al extranjero por opinar sobre los asuntos del país al que vino atraído por su naturaleza y por algunas noticias sobre las infamias cometidas por un General en el ejercicio fraudulento de la presidencia de la República.
Las cartas entre Hélène Le Nuit y Roderick Bass constituyen la justificación para darle a una historia de amor la fuerza que soporta una realidad tan controvertida como la actual venezolana.
El autor no pierde el equilibrio en el que la relación de ambos personajes se sostiene. Se vale de la voz de uno de ellos para transmitirle a Bass las informaciones más terribles acerca de lo que acontece en el paraíso con el que una vez soñó. No deja pasar la oportunidad de relatar la incertidumbre, el dolor, la miseria, la desesperanza, las torturas que el régimen que gobierna al país tropical comete contra sus opositores.
Un sujeto –Antonio Palés–, suerte de depositario de algunas cartas, da a conocer al final de la historia otros contenidos, de los tantos que pasaron por las manos de Matías Martínez, el barbero, confidente de Hélène Le Nuit y Roderick Bass.
Es una novela para la actualidad. Una novela que descubre dos instantes, dos períodos que procuran en el lector la certeza de que está viviendo uno de los episodios más desgraciados de una nación, trazados por el escritor Rodrigo Lares Bassa.

–Alberto Hernández–

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