Ir al contenido principal

Primavera en Valdemoro, la más reciente creación literaria de Fernando Mariño es un viaje al centro de la memoria, una crónica familiar que relata la búsqueda incasable de un hijo que, durante años, rastreó las huellas de su padre hasta que finalmente lo halla en una ciudad lejana, en medio de una primavera inolvidable.
Fernando Mariño, con la sensibilidad artística que lo caracteriza, narra el itinerario de su viaje apoyándose en el lenguaje como vehículo hacedor de realidades e instancia que nos comunica con el otro, con la otredad. Asimismo, también recurre a imágenes cargadas de una insólita belleza que describen la hondura del sentimiento hacia la figura paterna y las emociones imbricadas en el recuerdo.
El autor reelabora pasadizos medulares mediante reminiscencias que conectan con el pasado. Cada galería es un vaso comunicante con su niñez, con su padre y con Lili, la mujer que se mantiene en el núcleo de la historia y se relata desde los bordes irregulares de un amor que fue experiencia íntima y hoja de ruta amorosa.
Primavera en Valdemoro es la puesta en escena de los recuerdos exiliados en la nostalgia, en otros tiempos que, no obstante, mantienen el fuego de su afecto hacia el padre, la figura huidiza que emerge desde otra edad para sellar con los suyos el juego vaporoso de un destino intransferible.
En los flashbacks de la voz narradora convergen la exploración de los sentimientos, las dudas y los reproches, los temores y, finalmente, la felicidad por el encuentro. Fernando Mariño hace una cartografía sobre las emociones y un registro del trayecto de voces que lo conectan con la fuerza de la fe, del optimismo y del amor que se internaliza en lo más profundo del ser.


Ana Berta Zuloaga

Comentarios

Entradas populares de este blog

Entrevisiones de la mujer canalla

Leer Lo que contó la mujer canalla se convirtió en rito de tardes calurosas, de escondite en una ciudad caótica, atolondrada. Esta hoja de ruta, trazada como poemario, es un hermoso refugio hecho de palabras donde Lena Yau rinde tributo al lenguaje que, a veces, explota y naufraga con la mujer canalla como tripulante del sinsentido discursivo. Ella (la poeta o su personaje) hurga en la vastedad de la lengua, busca y convoca mediante imágenes marinas el significado de las rutas lingüísticas que aparecen en ese océano tormentoso, aunque veces calmo, en el que viaja.
Las palabras, sobrevivientes de naufragios y hecatombes, acompañan a la mujer canalla en su peregrinar mientras busca un Ítaca sagrada que no menciona porque no existen nombres para ella, es una región de ensueño que pertenece al desorden onírico y al deseo. Por eso narra desde la nostalgia y el duelo asordinado por algas que mueren en orillas solitarias, por la soledad de la luz del faro que orienta y guía en medio de noches…

Ante La ola detenida

Magdalena Yaracuy llega a Caracas con una misión encomendada en Madrid: hallar a Begoña, una chica que solo deja un rastro fantasmático en los espacios sórdidos de una ciudad donde la muerte y la traición son entidades omnipresentes que se mantendrán desde el principio hasta el final de La ola detenida, la novela más reciente de Juan Carlos Méndez Guédez. Magdalena es una detective que, aparte de sus aptitudes como investigadora, rinde culto a María Lionza, deidad femenina que reina en la Montaña de Sorte, en Yaracuy, de allí tomó el apellido que, al igual que su nombre, es un seudónimo. Juan Carlos Méndez Guédez orquesta en este thriller una historia trepidante, protagonizada por una mujer combativa que no se doblega ante marcos teóricos convencionales. Con el virtuosismo de un maestro, el autor articula su historia en la desaparición de Begoña, quien puede estar muerta, y con esa hebra imbrica una trama donde el suspenso y la acción van desmembrando el (des) orden establecido sobre i…

Sauce de versos: heredero de ensueños

Sauce, eternamente verde. San Bernardo

La flama de la poesía fue centella/ abrasadora del texto/que en nuestra piel escribieron/ ansias y afectos. Así se inicia Sauce de versos, el primer poemario de Olivia Villoria Quijada. Este verso anuncia un avecinamiento con estancias subordinadas a un profundo erotismo, pero también a otros universos que se entrecruzan en la enunciación poética. Uno de esos universos está presente en el mismo título que evoca los insólitos parajes de las hadas, como lo afirma Katharine Briggs en su Diccionario de las hadas. El sauce en el mundo féerico desempeña un imaginario fantástico que queda reflejado en el estribillo de esta antigua canción de Somerset, recopilada por Ruth Tongue:
El olmo se lamenta/ el roble odia/ el sauce anda/ si viajas tarde.
La connotación siniestra que envuelve al árbol desenraizado en las noches, siguiendo a caminantes desprevenidos, tiene su antípoda en la tradición cristiana donde representa pureza y renacer perpetuo, en el Oriente…