Ir al contenido principal

La urdimbre y el araguaney


La urdimbre y el araguaney es la nueva novela de Rodrigo Lares Bassa quien, con su magnífico libro de relatos Hombres de café, debutó en la narrativa venezolana. Un año después nos sorprendió con la belleza de su primera novela Hilos de esperanza en la edición realizada por Lector Cómplice para Venezuela, ya que había sido publicada un par de años antes en España. Rodrigo, un narrador innato, vuelve al mundo editorial con El vals de los ángeles sin alas, una novela que nos conecta con la magia y la fortaleza del amor rasgando las tinieblas con sus rayos de luz diamantina.
Si en las tres primeras obras narrativas el autor traza una poética de lo telúrico, en La urdimbre y el araguaney, novela contextualizada en un ambiente urbano, la dimensión agreste permanece como telón de fondo silencioso, no obstante, se vincula con Honorio y otros personajes mediante la memoria retrospectiva que sacude los recuerdos del protagonista. Asimismo, el flashback en la voz del narrador es testimonio de las miserias que arrasan el campo, aunque también muestra la potestad de la naturaleza avasallante, como el amor entre Ana María Cardo y el bachiller Honorio Méndez.
A través de un lenguaje fascinante asistimos a la puesta en escena de amores y afectos imbricados con aspectos políticos en un ejercicio que embellece la obra de Rodrigo Lares Bassa. Sus temas se articulan en valores profundos, en la fe inquebrantable que, en el caso de Honorio Méndez, el bachiller que atraviesa las páginas de La urdimbre y el araguaney teje una historia conmovedora y vital que cautiva desde la primera línea en la que ya se insinúa el pensamiento representado por el poder contra la fortaleza del amor. El amor no solo hacia la mujer amada (Ana María Cardo), sino al país, a la tierra, al esfuerzo de cada día labrado con tesón y esperanza.
El pulso literario de Rodrigo oscila entre la ficción y la realidad más cruda para inscribirse en una estética vanguardista que hurga en las sombras de ciudad, en las figuras trémulas que se recortan en las sombras de la narración y tejer tramas que son metáforas de la vida, de sus luchas y, sobre todo, de la voluntad del hombre como hacedor de realidades.




Marisol Marrero

Comentarios

Entradas populares de este blog

Entrevisiones de la mujer canalla

Leer Lo que contó la mujer canalla se convirtió en rito de tardes calurosas, de escondite en una ciudad caótica, atolondrada. Esta hoja de ruta, trazada como poemario, es un hermoso refugio hecho de palabras donde Lena Yau rinde tributo al lenguaje que, a veces, explota y naufraga con la mujer canalla como tripulante del sinsentido discursivo. Ella (la poeta o su personaje) hurga en la vastedad de la lengua, busca y convoca mediante imágenes marinas el significado de las rutas lingüísticas que aparecen en ese océano tormentoso, aunque veces calmo, en el que viaja.
Las palabras, sobrevivientes de naufragios y hecatombes, acompañan a la mujer canalla en su peregrinar mientras busca un Ítaca sagrada que no menciona porque no existen nombres para ella, es una región de ensueño que pertenece al desorden onírico y al deseo. Por eso narra desde la nostalgia y el duelo asordinado por algas que mueren en orillas solitarias, por la soledad de la luz del faro que orienta y guía en medio de noches…

Ante La ola detenida

Magdalena Yaracuy llega a Caracas con una misión encomendada en Madrid: hallar a Begoña, una chica que solo deja un rastro fantasmático en los espacios sórdidos de una ciudad donde la muerte y la traición son entidades omnipresentes que se mantendrán desde el principio hasta el final de La ola detenida, la novela más reciente de Juan Carlos Méndez Guédez. Magdalena es una detective que, aparte de sus aptitudes como investigadora, rinde culto a María Lionza, deidad femenina que reina en la Montaña de Sorte, en Yaracuy, de allí tomó el apellido que, al igual que su nombre, es un seudónimo. Juan Carlos Méndez Guédez orquesta en este thriller una historia trepidante, protagonizada por una mujer combativa que no se doblega ante marcos teóricos convencionales. Con el virtuosismo de un maestro, el autor articula su historia en la desaparición de Begoña, quien puede estar muerta, y con esa hebra imbrica una trama donde el suspenso y la acción van desmembrando el (des) orden establecido sobre i…

Sauce de versos: heredero de ensueños

Sauce, eternamente verde. San Bernardo

La flama de la poesía fue centella/ abrasadora del texto/que en nuestra piel escribieron/ ansias y afectos. Así se inicia Sauce de versos, el primer poemario de Olivia Villoria Quijada. Este verso anuncia un avecinamiento con estancias subordinadas a un profundo erotismo, pero también a otros universos que se entrecruzan en la enunciación poética. Uno de esos universos está presente en el mismo título que evoca los insólitos parajes de las hadas, como lo afirma Katharine Briggs en su Diccionario de las hadas. El sauce en el mundo féerico desempeña un imaginario fantástico que queda reflejado en el estribillo de esta antigua canción de Somerset, recopilada por Ruth Tongue:
El olmo se lamenta/ el roble odia/ el sauce anda/ si viajas tarde.
La connotación siniestra que envuelve al árbol desenraizado en las noches, siguiendo a caminantes desprevenidos, tiene su antípoda en la tradición cristiana donde representa pureza y renacer perpetuo, en el Oriente…