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Buitres en la sabana




Nadie como Marisol Marrero para inocularnos el veneno dulce y salvaje de la tierra venezolana con su flora, fauna, sangre y fantasmas. Después de hechizarnos con los paisajes de su trilogía de la Colonia Tovar, lo vuelve a hacer en Buitres en la sabana con el llano: sus fincas, sus inmensidades y ríos desbordados, sus pájaros, sus caballos, tigres y serpientes. Esta novela abarca medio siglo de crecimiento, desarrollo y destrucción; nos habla de inmigraciones y mestizaje de culturas con personajes entrañables y fuertes, cuyas pasiones se potencian en la peligrosa belleza de la tierra que aman. Pero ésas, en el tiempo de hoy, son objeto de saqueo y rapiña por parte de sicarios apoyados por los funcionarios gubernamentales, Buitres en la sabana es también una novela de denuncia.

Krina Ber




Una historia que nos impone entrar descalzos, solo así se nos revela el sol erizado de una tierra de fieros contrastes y, entre la vida y la muerte, nos va murmurando su nombre: buitres en la sabana, donde las sombras acechan y le clavan las garras a lo más sagrado del llano. Allí una mujer se ofrenda al amor de un hombre que la despoja de su pelaje, y lo incendia para que un nuevo amanecer la encuentre.
Sandy Juhasz




La trascendencia del sentido del olfato para Marisol Marrero, con los olores diversos a pasto, a mastranto, a sangre de animal cazado y el olor primordial del hombre amado, nos guía hasta la exaltación del mismo en los paisajes eróticos, fuertes y delicados al mismo tiempo. La protagonista, en su papel de periodista y detective a la vez, se dedica a investigar y denunciar un crimen que irremediablemente la lleva a vivir momentos de extrema tensión y agonía. Eso la obliga a reconocer que este lugar bendecido por los dioses, con grandes riquezas en el pasado, ha sido maldito por el poder, la ignorancia, la corrupción y la indolencia, y aquí no hay libertad ni justicia.

Anabelle Aguilar Brealey

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