Los knockout de Santa Ángela del cerro


Richard Sabogal

El primer libro que leí de Eloi Yagüe Jarque fue Cuando amas debes partir, una novela prácticamente imposible de conseguir en las librerías y con un título muy romanticón para la temática que contiene. Esta novela es la segunda parte de la historia de Fernando Castelmar, un periodista alcohólico y con bastantes problemas existenciales, pero con un olfato infalible para los sucesos. A partir de allí comencé a seguirle la pista a los trabajos de Eloi, y por fin llegó a mis manos Las alfombras gastadas del gran hotel Venezuela, primera parte de la trilogía Castelmar, libro que a pesar de no tener la misma densidad narrativa de Cuando Amas debes partir, tiene la esencia del estilo de Eloi, esa parte negra que caracteriza sus trabajos y engancha desde la primera página con giros muy bien logrados que dejan el buen sabor de un libro hecho con maestría.

Gracias a la buena amistad con la editora llegó a mis manos (aún tibiecito del horno) Santa Ángela del cerro, el libro más reciente de Eloi, con una portada brutal que identifica a Ángela, esa mujer que imaginé hermosa y pura, perdida en las laberínticas escaleras de cualquier barrio capitalino. El primer cuento de este libro es un homenaje a los bravos de la salsa, con una historia conmovedora de las cárceles venezolanas.

Tengo por costumbre no leer la contraportada de los libros, así que al iniciar la lectura pensé que era en realidad una novela, pero no, resulta que este cuento tiene tal profundidad que en pocas páginas me arrastra al mundo carcelario, a los pasillos oscuros de una ciudad dentro de la ciudad, con sus propias reglas y me da un final rudo, lamentable, peor aún, teñido de la realidad de hechos que conmovieron el país hace poco tiempo.

Como si fuera poco con ese primer cuento, que me dejó un sabor amargo pero con ganas de más porque a los seres humanos nos encantan las historias, así sean crueles, el segundo cuento también va sobre cárceles, en este caso trata del suceso de El Rodeo II hace varios meses. Eloi nos introduce en la cárcel y nos hace sentir la claustrofobia, los muros temblando con las detonaciones y la búsqueda de una salida, que de cierto modo llega, pero nos da otro golpe seco en la cabeza con el final.

En el tercer cuento, luego de estos que dejan vibrando al lector, aparece Castelmar, quien nos asusta por un momento al verlo en la situación que se encuentra y nos llena de adrenalina, nos hace correr línea a línea esperando el ansiado desenlace. Sin duda Eloi tiene una gran pericia para enganchar y mantenernos en vilo.

Eloi Yagüe nos ofrece un libro al que no le sobra ni le falta nada. Sus cuentos pertenecen al género negro, con hechos donde vemos policías, periodistas y hasta marineros que nos arrastran a lugares recónditos de indigencia humana. Eloi presenta un trabajo donde cada cuento ordena quedarte, te mantienen al filo de la página todo el tiempo y dan un golpe con los finales, casi siempre inesperados, como debe ser. Son todos unos cuentos brutales y aquí se superó, sin duda alguna, con sus trabajos anteriores.

Eloi tiene voz propia, uno lee cualquier historia y conoce que es la tinta de nuestro escritor (aunque haya nacido en España). Estos cuentos a nivel general nos muestra esa parte oscura del ser humano, esa podredumbre del alma que no deja espacio para más nada. La pasión repugnante por conseguir lo que se desea sin importar si ello deja algún muerto en el camino, el abuso de poder, la miseria humana hecha sociedad.

El autor denomina estas historias como Realismo Mágico Urbano, y el último cuento es un acto de realismo mágico que recuerda una parte de Cien años de soledad, que no pierde vigencia. Santa Ángela del cerro es de esos libros que se recuerdan cada vez que evocamos nuestras mejores lecturas.

Santa Ángela del cerro es algo que deben leer los amantes del género negro, este autor que en silencio va dando pasos seguros, nos sorprende con historias que no tienen costuras por ninguna parte, además del cuidado estético del libro con una edición exquisita, una portada que invita a verla indefinidamente y un trabajo impecable en su interior, es un libro que no debe faltar en ninguna biblioteca personal.

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