Sin sangre azul ni corona

Jorge Rivadeneyra
Ilustración de portada: Gustavo Álvarez


“Uno de los precursores de las dictaduras republicanas en Suramérica es José Gaspar Rodríguez de Francia, dictador de Paraguay, como lo inmortaliza Augusto Roa Bastos en su extraordinaria novela Yo el Supremo.” Con esta aseveración, Jorge Rivadeneyra inicia en Sin Sangre Azul ni Corona (su más reciente ensayo) un escudriñamiento sobre las dictaduras que han azotado (y asolado) no sólo el Cono Sur del continente americano. 

Sin sangre azul ni corona muestra que, cuando terminó la guerra de independencia, los libertadores creían que la mejor forma de gobierno es la monarquía, especialmente la inglesa. Simón Bolívar estaba de acuerdo con ese concepto, y en el Congreso de Bolivia de 1826, impuso su punto de vista, pero con el nombre de presidencia vitalicia. 

El autor demuestra con argumentos documentados esta trapisonda escondida detrás del mito bolivariano, y cómo la manipulación de ese mito produjo un menjurje llamado socialismo del siglo XXI, en el cual se ha retomado el concepto de presidencia vitalicia, sólo que en vez de vitalicia se llama reelección indefinida. Este invento constituye la ideología de gobiernos totalitarios que se consideran salvadores del pueblo, sirviéndose de un discurso pseudo-izquierdista contra el imperialismo yanqui, actualmente en decadencia, pero evitando llamar con ese nombre a tiranías como la iraní, o al voraz capitalismo chino.

Comentarios

Darío Hernández ha dicho que…
Vale, le leeré a ver qué tal...

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